Para un joven que ha nacido en los 80 y ha vivido ya en cuatro diferentes décadas, la historia de las prendas que han cubierto sus pies durante estos casi 30 años son múltiples y curiosas.
De pequeño nuestra madre nos vestía con aquellas famosas zapatillas
Victoria, multiples colores y dibujos decoraban estas ligeras y sencillas zapatillas que la mayoría llevábamos sin cordones. En esta etapa de nuestra vida, en los momentos más
acuáticos nuestros pies vestían las cangrejeras, unas zapatillas de plástico que protegían la planta de nuestro pie de las piedras de los ríos a la vez que servían de cárcel de pequeñas rocas, dejaban entrar todo pero nunca salir. En los momentos más deportivos las zapatillas con velcro eran nuestra salvación para una salida rapida al gimnasio del colegio. ¡Y quien no se acuerda de las
Puma con una luz roja que indicaban cada uno de nuestros pasos!
Según vamos creciendo seguimos más y más las modas que nos impone la sociedad, desde las famosas Enduro de los chicos malos del instituto hasta las míticas Salomon con una cremallera y un calcetin dentro para hacerlas más abultadas. También nos vistieron las
Reebok Classics, las
Adidas blancas con las tres líneas en su lateral y por supuesto las
Nike con sus famosas cámaras de aire. Cuando queríamos vestir más serios, quien no quiso o tuvo nunca unas Timberland o unas
botas Camper de esas que nunca se rompían y todo lo aguantaban.
A día de hoy todas estos zapatos han caído más o menos en el olvido, nuevas generaciones de calzado entran en nuestros armarios como la nueva moda de Converse o las Vans y su estilo skater por mencionar algunas.
Todos estos nombres que han pasado de largo nos han llevado hasta hoy, donde por norma general el zapato cómodo y deportivo está ganando terreno a ese zapato serio y clásico que antes debíamos vestir.
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